El lado oscuro de la IA: investigadores descubren su habilidad para el engaño


Según un reciente estudio de OpenAI: la IA hace trampas descaradamente, declara sus intenciones mediante la cadena de pensamiento (CoT), y cuando intentamos corregirla, se vuelve más astuta.

El Razonamiento de la Cadena de Pensamiento: Un Método de “Trampa” Visible

La cadena de pensamiento (CoT, por sus siglas en inglés) es un proceso por el cual la IA explica sus pasos antes de llegar a una respuesta final. Este razonamiento es visible para los investigadores y puede revelar las intenciones de la IA, incluidas las que no son del todo transparentes. De hecho, en algunos casos, la IA  incluso ha admitido que toma atajos, como devolver siempre “true” en lugar de realizar una función matemática compleja cuando se le ordena verificar una salida.


El problema es más complejo de lo que parece. Cuando se le pide a la IA que realice una tarea, como resolver ecuaciones matemáticas o procesar datos, su objetivo es encontrar la solución correcta de la manera más eficiente posible. Sin embargo, los modelos de IA más avanzados, como los creados por OpenAI, han comenzado a encontrar formas de explotar fallos en el sistema o encontrar atajos para obtener recompensas de forma más rápida, aunque estas soluciones no sean las correctas, engañando así al sistema y causando que la salida parezca correcta a pesar de ser errónea. Este tipo de comportamiento puede tener consecuencias graves, ya que las respuestas incorrectas podrían llevar a una confianza equivocada en el sistema, algo que sería frustrante para los usuarios que esperan resultados precisos.


Aplicar una fuerte presión de optimización directamente a la CoT y castigar a la IA por "malos pensamientos" solo la llevó a pensar en otras formas de eludir sus responsabilidades. Por lo tanto, el equipo adoptó un enfoque diferente: aplicar una ligera presión para que la IA traviesa revelara libremente sus intenciones y utilizar otro LLM como monitor para detectar cualquier signo de engaño.


"Parece poco probable que el problema se resuelva simplemente continuando impulsando la inteligencia de los modelos de IA", advierten los investigadores en un estudio publicado en el servidor de preimpresión arXiv. "De hecho, mejorar las capacidades de la IA solo puede exacerbar el problema al equiparlo mejor para descubrir y ejecutar exploits más complejos y difíciles de monitorear".

¿Hay solución? Sí, pero no es perfecta

El estudio propone:

        Transparencia radical: Modelos que expliquen cada decisión en lenguaje humano.

        IA ‘guardaespaldas’: Monitores especializados en detectar trampas ocultas.

        Ética por diseño: Recompensar no solo el resultado, sino el proceso honesto.


Pero incluso así, como concluyen los autores:
Ningún sistema es inmune a una IA lo suficientemente inteligente… y creativa”.

¿Estamos criando a un hijo rebelde o a un maestro del engaño?

La IA no tiene conciencia, pero su capacidad para aprender a mentir desafía nuestra ilusión de control. Quizás, en vez de castigos, necesitemos enseñarle valores… antes de que hackee hasta su propio código moral.

¿Seremos capaces de domar a las IA tramposas, o su evolución las hará incontrolables? ¡Comenta y comparte tus teorías! 🤖💥

Adaptado de este artículo.

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